21.3.11

asombrar

Hola!
Hoy comparto otra de mis bocetadas conclusiones. 

Resulta que luego de haber observado a las personas en plena sociedad (inclusive a mí misma) en este último año, llegué a la conclusión de que:  el “asombro” reemplazó su espécimen de modo que lo que debería asombrarnos ya no nos asombra y lo que no debería asombrarnos, nos asombra. No hablo del asombro profundo, de ese que de tan penetrante te transforma, de ese que no te deja igual que antes. Sino, del asombro cotidiano, del que no llega a transformarte porque es parte de la esencia de ser, parte del combo, digamos.
Percibo que, más allá de lo que diga la RAE, el asombro cotidiano responde a la admiración, al respeto.
El respeto ya es un valor escaso en estos tiempos donde la mayoría permite al ego manejar la cuestión esta de vivir:
Cuando una persona permite a su ego manejar la cuestión, varios valores se pudren, entre ellos el respeto. Y cuando una persona permite que su ego se cague en el respeto, ésta transforma su percepción del mundo y los síntomas son observables: se siente superior a todo, es decir, falta el respeto.

Una flor, cualquiera, debería asombrarnos con su belleza pura, etérea, simple. La naturaleza misma en sus miles de diversidades. Una voz brisa. Una mirada pastel. Una caricia acuática. Una sonrisa paraíso.
Una persona de 26 años saltando, al modo Heidi, por los pasillos de un supermercado, no debería asombrarnos. De la misma manera que no nos asombraría ver a un niño haciendo exactamente lo mismo en el mismo lugar.

1 qué opinas de esto?:

Milla dijo...

Che, me gustó lo que escribiste, aunque no me gusta vivir en esta realidad. Es un lindo análisis que parte de la misma miseria del hombre. En fin, yo quiero ver muchas más personas de 26 años saltando por los pasillos de un supermercado, y quiero saltar con ellos, y con los chicos y con los viejos… Saludos! Si hay ganas pasa por acá; http://todosesoscaminos.blogspot.com… AdioOo